jueves, 21 de julio de 2011

¿Que quiere usted de mi?
Una de las cosas más difíciles de las relaciones es saber exactamente que quiere el otro de vos o con vos.
Cuando alguien te trata mal te preguntas por qué ¿Qué quiere de mí? O cuando alguien te trata muy bien ya desconfías ¿Qué quiere en realidad?
Cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía ¿De que desconfía el santo? De las intenciones del que da las limosnas.
Nunca se puede estar seguro de que es lo que quiere el otro y esa incertidumbre genera una especie de angustia.
Y como esa duda nos genera angustia empezamos nosotros a dar respuestas y tratar de adivinar que quiere el otro en realidad.
Asumimos y presumimos, damos una respuesta rápida y avanzamos, tal vez nos equivocamos pero ya no tenemos la angustia de no saber que quieren de nosotros.
Angustia mucho no saber que quiere el otro de vos, te inquieta, te perturba. Por eso nos volvemos desconfiados, nos ponemos a la defensiva, asumimos siempre que las intenciones del otro no son buenas.
Nunca podemos saber que quiere el otro o por qué nos quiere, eso es un eterno misterio ¿Por qué siempre caemos en la trampa de dar respuestas apresuradas?
El bello siente que lo quieren solo por su belleza, el rico por su riqueza, el poderoso por su poder ¿Por qué pensamos tan mal del otro?
El otro, sus intenciones siempre son una amenaza para nosotros ¿Por qué?
Pero si dejáramos de adivinar y le diéramos la chance al otro de demostrarnos que siente, que quiere y por qué nos quiere tal vez nos sorprenderíamos.
Si soportáramos esa angustia de no saber que quieren de nosotros tal vez algo nuevo podría llegar a nuestra vida.
Si pudiéramos dejarnos atravesar por el deseo del otro, dejar que quieran algo, que nos quieran, dejar que pretendan cosas de nosotros porque eso es existir.
El deseo del otro nos atemoriza, sentimos que quiere arrebatarnos algo muy preciado. ¿Pero no es eso en definitiva lo que anhelamos? Que nos quieran por lo que somos, por lo que tenemos, por eso que nos hace únicos.
¿Qué quiere el otro de mí? No sé, me quiere por las razones que sea, me quiere. ¿Tanto cuesta hacerse cargo de eso?
Tocar tu corazón. Tal vez eso es lo que quiere el otro cuando quiere algo de vos.

Dulces sueños




Dulces sueños
Un sueño que te anestesia no puede ser bueno. Soñar a veces es una manera de no vivir.
A veces soñamos que tenemos eso que en la realidad no podemos tener ¿Quién quiere despertar de ese sueño?
Un sueño hecho realidad es una contradicción, un sueño es sueño, y la realidad es real.
Es más fácil creer a alguien que te dice que va a estar todo bien aunque sea una mentira que a alguien que te dice la verdad aunque no sea tan soñada.
Una realidad que duele se cura con más realidad, nunca con negación.
Los sueños se rompen como un cristal ante la realidad.
Los dulces sueños tienen un único objetivo, tapar lo amarga que puede ser nuestra realidad.
Los dulces sueños están hechos de ilusión, de todo lo que no es real. Y la ilusión está hecha de dulce olvido, olvido de la amarga realidad

la vida es un sueño

La vida es un sueño
De eso se trata esta historia, de despertar, de distinguir entre la realidad y sueño. Si tu vida es sueño alguien se apodera de ella.
Hay que distinguir entre vivir tus sueños y soñar con una vida irreal. Para despertar de ese sueño que nos anestesia hay que volver a creer.
Despertar es salir de tu bunker, de esa habitación donde te encerras para no vivir la vida.
Despertar es romper la burbuja, salir de la placenta donde estamos tan cómodos.
Despertar es aceptar que la vida a veces duele. La vida puede ser un sueño, un somnífero, una cárcel. Despertar es encontrar la llave.
Cuando uno despierta de una pesadilla agradece que haya sido un sueño, pero cuando la vida te golpea desearías estar soñando.
Podés no distinguir si estás despierto o dormido pero sabes perfectamente que es una pesadilla.
Sin sueños la vida no tendría sentido, pero vivir en un sueño, en una ilusión, no es vivir. Vivir despierto significa que el dolor duela, sin anestesia, y que la felicidad nos mantenga con los ojos bien abiertos.
La vida real, la de verdad, empieza cuando abrimos los ojos y dejamos de soñar.

Un paraiso para todos

Un paraiso para todos
¿Una historia puede tener un final feliz si hay alguien que sufre y hay alguien que termina lastimado?
Todos merecemos tener un final feliz, lindo, rosa, con un arcoíris, todos merecemos tener un paraíso.
¿Cómo se hace para ganar sin que nadie pierda?
Si uno, aunque sea uno solo de nosotros, termina mal nadie puede terminar bien.
El paraíso no puede ser como un VIP que solo algunos entran, tiene que ser para todos.

Habrá que recordar que no todo es lo que parece. Habrá que volver al famoso pensamiento lateral una vez más, pero yo estoy segura de que hay un paraíso para todos, tiene que haber.
Tendremos que ser más solidarios, más generosos para correr a nuestro egoísmo de lado para hacerle un lugarcito a todo el resto en el paraíso vip.

Tu canción

Tu canción

Lo que pasó pasó, pero uno puede verlo de una manera, de otra, de mil maneras.
Algunos sobreviven a un naufragio, otros se ahogan en un vaso de agua.
Podemos convertir la tragedia en una comedia o en un melodrama, eso es una elección. Uno elige como contarse la historia.
Podes ponerle la melodía que más le guste a tu canción: Alegre, melancólica, pop, vos elegís. Vos elegís como queres que suene tu historia.
Tu canción es la manera en que vos contás y cantas tu vida.

Tu canción es esa melodía que aparece para sacarte a flote, es tu esencia, los ojos con los que ves la historia de tu vida, es esa canción que te recuerda quien sos.

Tu canción es la que te salva, te despierta, la que siempre suena a pesar de todo.

Porque tu canción es la que vos mismo escribiste desde lo más profundo de tu corazón.
Un ladrillo
Para construir algo nuevo hay que destruir lo anterior, limpiar, poner los cimientos, preparar el terreno.
Ser jóvenes tal vez es comprender que somos constructores, arquitectos de nuestra propia vida. Hoy estamos construyendo futuro.
Un ladrillo sirve para construir casas que alberguen sueños, puentes que unen diferencias, defensas que nos protejan, pero también sirve para levantar muros que nos separan y nos vuelven irreconciliables.

Detenidos un momento

Detenidos un momento
Para transitar algunos dolores, para poder abrirnos a ellos hay que animarse a perdonar.
Perdonar es soltar la culpa, dejarla ir. La culpa es un ancla que nos detiene.
Al perdonar, al soltar la culpa, nos soltamos nosotros. Nos permitimos avanzar.
Castigarnos una y otra vez por algo que no podemos cambiar nos detiene en el tiempo.
Hay que salirse de la huella, de esos pasos que nos llevan una y otra vez al mismo camino.
Perdonar, perdonarse, es crecer.
Hay que animarse a avanzar, a no repetir las mismas respuestas a los mismos problemas.
Nos cuesta perdonarnos y eso nos destina a quedarnos congelados en el error que cometimos. No perdonarnos es nuestra forma de castigarnos.
Perdonar es más que perdonar a otro, es entender que no somos culpables de las impotencias de los otros.
Cuando repetimos aquello que nos hace mal en realidad es nuestro interno por repararlo. Es un intento porque aquello que fue no sea.
Cuando volvemos al mismo sentimiento buscamos la chance de cambiar lo que pasó. Un imposible.
Perdonarse es soltar la culpa de existir.
Hay deseos muertos, que nos atan, nos detienen en el camino. Están los otros, los que nos empujan, los que nos abren el camino.
Los deseos muertos quieren cambiar lo que no se puede cambiar. Nos hacen mirar atrás, niegan el perdón y la posibilidad de perdonar.
Perdonar es dejar en el pasado lo que es el pasado. Es acomodar ese trauma en donde corresponde. Es reconstruir desde las ruinas. Es cerrar esa puerta. Es dejar que el tren avance. Es volver a jugar el partido. Es afirmar la propia identidad. Es animarse a ser otro. Es superar nuestros miedos. Es enfrentar nuestros miedos. Es luchar contra nuestros demonios. Es reencontrarse con uno mismo.
Perdonar y perdonarse es soltar eso que nos tiene detenidos en el tiempo, y al fin poder avanzar.

viernes, 8 de julio de 2011

Una cuestion de confianza
Para mí todo funciona por la confianza. La gente sigue las indicaciones de un medico porque confía en la ciencia y en ese médico. La gente vive y duerme tranquila en su casa porque confía en el arquitecto que la hizo. La gente se sube a un avión porque confía en los ingenieros que lo hicieron y en el piloto que lo maneja.
Cualquier proyecto de dos o más personas se basa en la confianza que tenemos en los demás.
El amor se basa en la confianza. Todo es una cuestión de confianza.
Todos somos desconfiados, por naturaleza, es nuestra manera de protegernos. Hay que ser suave para ganarte la confianza de alguien, suave y paciente.
La confianza se hace de a dos. Es tan difícil construir la confianza y es tan fácil perderla
En otoño se usa novio
Va terminando el verano, se viene el otoño, temporada de polainas, lluvia, hojas secas y también de amores.
Porque todos dicen que la primavera es la estación del amor, pero está clarísimo que en otoño se forman más parejas. Si en otoño estás solo te empezas a sentir solo. Pero lo peor no es sentirse solo, sino ver que nadie más está solo. Porque aunque digan que siempre hay un roto para un descocida muchas veces uno es el que está roto, descocido y solo.
Como ardillas que cuando llega el invierno buscan su bellota para hibernar, nosotros en otoño buscamos nuestra bellota para amar.
Matate si no conseguís novio en otoño. O sea podes hacerte la moderna y no usar ni sweater, ni guantes, pero si no conseguís novio en otoño no existís, porque en otoño si o si se usa novio.
¿Por qué usamos lo que usamos? ¿Quién dice que tenemos que usar lo que usamos? ¿Alguien nos usa cuando usamos lo que usamos? Todos van para el mismo lado ¿Es posible tomar otro camino, uno distinto? ¿Se paga un precio por no seguir a la manada?
Por los colores que se usan, los zapatos, por un vestido, por la canción del momento, por lo que sea, nos dejamos atrapar. Nos entregamos inocentes a lo que otros dicen que debe ser creyendo que vamos a encontrar lo que buscamos aunque no sepamos lo que buscamos, aunque no sepamos que sentimos.
Nos encanta la moda ¿Por qué? Si es algo imposible de alcanzar ¿Será justamente por eso? Es solo una ilusión que no podemos tocar. Por eso esta noche yo digo basta, esta noche va a ser especial, yo lo sé.
Esta noche dejo de correr detrás de lo que no se puede alcanzar. Esta noche sigo mi camino y acepto lo que hay para mí, en mi camino. Porque esta noche voy a ser yo, Mar, de rojo y sola. Mi novio de otoño que espere, yo estoy dispuesta a esperar al amor real ¿Llegará?


Un nuevo camino
Para encontrar un nuevo camino hay que salirse de la huella y dejar el caminito seguro por el que andamos siempre, y animarse a lo nuevo, al peligro de lo nuevo.
Un camino nuevo tiene sobre todo dudas, miedos, preguntas. Un camino nuevo solo nos dice que nos llevará a un lugar nuevo, mejor o peor, pero eso no lo sabemos.
Un camino nuevo te puede llevar hacia un tesoro o hacia un abismo, nunca se sabe. Atrae el tesoro y da miedo el abismo. ¿Qué vas a hacer vos? ¿Te animarás?
Uno cree que llega a nuevos caminos pero la realidad es que los caminos nuevos llegan a vos.
Si queres que pase algo distinto tenes que hacer algo distinto. Si queres llegar a un lugar nuevo tenes que tomar un camino nuevo.
Avanzar sin saber a dónde llegaremos, eso es lo que asusta y atrae de los nuevos caminos.

lunes, 14 de marzo de 2011

"Qué, cómo, cuándo, dónde y por qué"


Los grandes momentos de la vida están llenos de preguntas. Los grandes encuentros de la vida están llenos de interrogantes. Cuando llega el gran momento, uno cree haber contestado todas las preguntas; cree estar listo. Ya en ese momento, uno cree tener las respuestas y reacciona. Pero siempre surgen nuevos interrogantes. Qué, cómo, cuándo, dónde y por qué. Eso es lo que siempre nos preguntaremos.
¿Importa dónde estamos? ¿Hay que tener una razón para hacer todo lo que hacemos? Vivimos deteniéndonos con preguntas. ¿A dónde vamos? ¿Cuál es el camino? ¿Qué sentido tiene todo? Nos llenamos de preguntas. ¿Y si no llego? ¿Y si no te encuentro? ¿Y si te pierdo?
¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué? Todas las preguntas tienen la misma respuesta. ¿Qué es esto? Un viaje. ¿Cómo llegué acá? Viajando. ¿Cuándo? Durante el viaje. ¿Dónde estoy? En el viaje. ¿Por qué? Por el viaje. De regreso a casa, a la luna, al centro de la tierra o al interior de uno mismo. Todo es un gran viaje, en el que sabemos de dónde partimos, pero no a dónde llegaremos. Y eso... es lo más divertido del viaje.